miércoles, 19 de octubre de 2011

Apuntes para la Historia de Tapiales


Dedicado a la memoria de Antonio Maggio, Aminto Vidal, Lucas Ramon y Alberto Medone.


ISBN 987-564-495-1
Editorial de los Cuatro Vientos, Buenos Aires, 2006.

Prologo

Tapiales nació con motivo del paso del Ferrocarril como tantos otros pueblos, a lo largo y a lo ancho de la Republica. Pero Tapiales en particular, nació y creció a su semejanza. Cabe apuntar que la empresa resolvió hacer aquí el centro más importante de esta línea con la incorporación de todos los Talleres. En consecuencia necesito contar con mucho personal y, por añaduría, el pueblo creció dinámicamente.

De más esta decir que en aquellos años, a principios de siglo, el Ferrocarril fue también pilar fundamental del crecimiento fenomenal que se produjo en todo el país. Su organización era perfecta y su personal gozaba de un verdadero privilegio, tener un trabajo estable y bien remunerado. Sometido a un sistema de orden, disciplina y capacitación. El empleado sentía orgullo de ser ferroviario, que a la vez, era muy considerado y valorado por la sociedad circundante.

Las organizaciones gremiales que lo representaban, no iban en zaga, pues gozaban de un gran prestigio y se constituían en verdaderas escuelas, capaces de encausar al trabajador, con responsabilidad, en sus derechos y obligaciones.

En base a estos lineamientos básicos y generales, este personal constituía por lo menos el 80 % de la población de Tapiales. Fácil era suponer entonces que con esa educación, con esos conceptos del deber y con ese nivel económico, el pueblo crecería con una filosofía y un vigor capaz de asegurarle la importancia que a la postre tendría.

Con esos conceptos se fundaron también instituciones sólidas y prestigiosas. Ellas planificaron su actividad en lo cultural, social y deportivo para erigirse en centros de formación para la juventud y de esparcimiento y recreación para la familia. Quizás la que mejor representó al hombre ferroviario por su neto carácter solidario, fue la Cooperativa “Sol de Mayo” administrada y dirigida por sus fundadores, llegando a ser un ejemplo por el servicio que prestaba. Fue una iniciativa de avanzada, pues se anticipó, en mucho, a los actuales supermercados.

Esto fué – en mi concepto y en resumen -, la estirpe que logro Tapiales para convertirse en un lugar distinguido y por cuyas razones, era difícil entender que no contara aun con una obra de envergadura como al que presenta el autor a través de la presente.

Sin duda alguna hoy los habitantes de Tapiales, debemos festejar jubilosamente esta aparición literaria.

Martín Biaggini y su equipo de colaboradores, encabezados por Oscar Tavorro han volcado todo el bagaje de sus conocimientos y de sus minuciosos estudios a través de bibliotecas, dependencias oficiales, archivos, museos y testimonios, para poder lograrlo.

Todo trabajo se jerarquiza siempre por el aporte de los conocimientos técnicos, aunque en este caso el autor puso especial énfasis en señalar hasta estos días, el aporte invalorable de personas que tanto han contribuido con su ejemplo y dedicación a forjar su patrimonio inmaterial, que representa en su esencia la belleza y la personalidad de las cosas. Todas esas personas, que tanta gravitación tuvieron debían ser valorizadas por siempre. Por tanto correspondía que sus nombres fueran recogidos con la sensibilidad con que lo hizo Biaggini.

Merece señalarse que el autor es un hombre muy joven, tiene solo 31 años. Cuando tenía 21, comenzó a escribir la historia de Madero y la finalizó a los 27. Hoy presenta la de Tapiales, pueblo al que lo unen lazos de cariño muy entrañables.

Quiero destacar especialmente lo de su juventud, pues, el que esto escribe, considera que esta es la mejor manera de homenajear a aquellos hombres que, precisamente, confiaron decididamente en su juventud, como fuente de desarrollo y consolidación de sus sueños esperanzadores.

Independientemente y conociendo profundamente los principios que sustenta Biaggini, puedo asegurar que asociándose a aquellos anhelos, cuanta él con los mas profundos deseos de que esta obra sea permanentemente actualizada y perfeccionada, por que – como buen idealista – no es su meta sentarse en el sillón de los halagos, sino que aspira a que el halago lo constituya la cristalización de los ideales.

Sobre las bases sólidas de estos modelos de ayer y de hoy, Tapiales espera confiado alcanzar su mejor historia y el destino venturoso que se merece.

Victor Núñez, Tapiales 2006.

La localidad de Tapiales


Esta localidad de forma rectangular y 4,3 km2 de superficie, se sitúa dentro del Gran Buenos Aires, en el extremo Noroeste del partido de la Matanza.

Limita, según la ordenanza municipal número 1752, decreto 140, del año 1955,

al Sur con el Río Matanza (que la separa del partido de Lomas de Zamora), al Este con la Av. Boulogne Sur Mer (ex Av. San Martín, que la separa de Villa Madero), al Oeste con las Vías del ferrocarril Belgrano y las vías del Ferrocarril Sarmiento (que la separa de la ciudad de Tablada), y al Norte con la calle Gorriti (que la separa de la localidad de Aldo Bonzi).

Según el censo de 2001 la población de Tapiales supera los 15.000 habitantes, y cuenta con gran cantidad de Instituciones sociales, educacionales y religiosas.

Su diagramación urbana responde al típico damero español, con la plaza en el centro, rodeada por la parroquia, la escuela, el corralón municipal y la comisaría. Esta diagramación, realizada por la empresa inmobiliaria “La Franco Argentina” data del año 1906.

El enorme movimiento comercial de Av. Boulogne Sur Mer contrasta con las inactivas industrias ubicadas en el vecino barrio de Madero (textil Tapiales, FACA, etc.), que en otros tiempos daban trabajo a la población de la zona, y que luego de intentar sobrevivir al modelo neoliberal quedaron más que desiertas.

Dentro de su territorio encontramos el emplazamiento del Mercado Central de Buenos Aires, ente que regula el comercio fruti hortícola de toda la provincia de Buenos Aires. Sobre el río Matanza, se encuentra el barrio “La Salada” que en otros tiempos era punto turístico y recreativo, y hoy casi no es reconocido como parte de la localidad de Tapiales.

En medios de transporte el ferrocarril juega un papel preponderante, acompañado de las numerosas líneas de colectivo, el emplazamiento de la autopista Tte. Gral. Richieri que une la ciudad de Buenos Aires con el Aeropuerto de Eseiza, y la Av. Boulogne Sur Mer, que une la autopista con la Av. Crovara, dando así lugar a una comunicación permanente del flujo vehicular con todo el partido.


Algunas cuestiones geograficas

Antes de iniciar el análisis y comentario de cualquier plano, en este caso de la localidad de Tapiales, resulta imprescindible conocer, previamente, algunos aspectos generales y fundamentales, sin los cuales difícilmente podemos llegar a entenderlo y a comprenderlo; son los factores geográficos e históricos, que han condicionado el desarrollo urbano hoy, y que lo seguirán condicionando en el futuro.

El autor A. Floristan lo explicó de la siguiente manera: “toda ciudad, casi como un ser vivo, nace en unas condiciones “ambientales”, geográficas e históricas determinadas, se desarrolla en función de ellas hasta adquirir una forma y una estructura determinadas – nunca o raras veces estáticas – y desempeña una serie de funciones. Un geógrafo debe, desde luego, describir el fenómeno urbano tal y como lo percibe en el momento de sus investigaciones, pero, si quiere trasladarse al estadio de la explicación, no tiene otro remedio que bucear en el pasado para responder a los múltiples interrogantes que desde el principio se formulara el mismo”.

El actual partido de la Matanza pertenece a la zona que en los tiempos de la conquista se denominaban “campaña”. Lo podríamos denominar como un “desierto verde”.

La zona de Tapiales era una vasta llanura casi ininterrumpida, y con suaves ondulaciones (hoy, quien recorre la Av. Velez Sarsfield en bicicleta, desde la calle Pedro de Mendoza hasta la Av. Boulogne Sur Mer, puede apreciar la ondulación del terreno) que no superan los 10 o 20 metros sobre el nivel del mar.

Estas tierras contaban con aguadas de cursos perezoso, que avanzaban describiendo numerosas curvas (así era también el río Matanza hasta su posterior rectificación), y con el río Matanza (o Riachuelo en la Ciudad de Buenos Aires) como único curso de agua importante, pero rodeado de arroyos y bañados (el lugar que ocupa la estación de servicio de YPF que se ubica en Av. Velez Sarsfied y Culpina, o el barrio Luis Piedra Buena en el barrio de Lugano, eran pequeñas lagunas o bañados).

Originariamente, predominaban en la vegetación los grandes pajonales de pastos duros, pero una de las principales características de la región era la falta de árboles y arbustos naturales, por lo que solo se encontraba a la distancia algún ombú o los escasos bosquecillos de algarrobos, espinillos o talas (Muchos de los árboles que caracterizaron esta chacra fueron introducidos por Don José Martín de Altolaguirre finalizando el siglo XIX).

La constitución geológica del suelo, posee base rocosa precámbrica (la continuación del macizo de Brasilia), que fue hundida y cubierta por material alubional de distinto origen. La parte superior de la capa es de tierra amarilla (loess pampeano), y esta cubierto suavemente por un manto de tierra negra, vegetal y contemporánea.

Algunas cuestiones urbanas


SI analizamos el mapa de Tapiales podemos observar a simple vista una cuestión básica: que la localidad de Tapiales (delimitada en el capitulo I) se encuentra dividida perfectamente en dos porciones casi simétricas:

El cruce de la Autopista Tte., Richieri no solo crea una barrera visual de impacto sino que también crea un aislamiento y separación con la otra mitad de la localidad.


En la primera mitad encontramos al barrio de Tapiales propiamente dicho, fundado y loteado frente a la estación de trenes, de origen ferroviario (una clase social de status en su época de asentamiento), que data de 1910, y propietario del centro cívico de la localidad. Pegado a este, hacia el Sur, el barrio Autopista del Hogar Obrero, formado por planes de vivienda y construido a finales de la década de 1960 y principios de 1970, y con distinto origen de sus pobladores, pero que, al estar prácticamente pegado al barrio fundacional estarían más que ligados.

Este sector se encuentra totalmente aislado ya que la autopista, y las vías ferroviarias que lo separan de Aldo Bonzi y Tablada, solo deja que el barrio mire hacia la Av. Boulogne Sur Mer (hacia donde se traslado su polo comercial), en donde limita con el barrio de Villa Madero, pero que, el impacto fronterizo es tal, que nunca ha quedado claro la verdadera línea limítrofe ni tampoco las características que diferencia a cada sector.

En la segunda mitad, encontramos en primera instancia el Mercado Central de Buenos Aires, que si bien es el origen histórico y nominal de la localidad (el nombre Tapiales proviene de la Chacra del casco que allí se conserva) hoy muchos pobladores lo consideran erróneamente perteneciente al barrio de Villa Celina.

Pasando la enorme extensión del Mercado Central de Buenos Aires, hacia el Sur y pegado al Río Matanza, encontramos el barrio de la Salada que ahora se encuentra más que marginado ya que no es aceptado por los tapialences como parte de su localidad. Esto se debe al nulo contacto con este barrio, y a la diferencia de conformación social, histórica y urbana en general. Este barrio por su parte, esta más ligado a Villa Recondo y al partido de Lomas de Zamora (la feria que se ubica en el barrio de Ing. Budge en la otra rivera del río lleva el nombre de “La Salada”) que al barrio mismo de Tapiales.

Antiguamente este lugar era un centro turístico y recreativo, ya que la rectificación del río Matanza, hizo que se encontraran napas de agua salada con propiedades curativas, por lo que se explotó turísticamente construyendo piletas, confiterías e instalaciones para recibir visitantes.

Características de los asentamientos:

BARRIOS

ESTRUCTURA EDILICIA

POBLACION

ORIGEN DE LA CONSTRUCCION

1. Tapiales

Casas individuales de edificación tradicional.

Familias antiguas de origen extranjero.

Particular.

2. Barrio Autopista del Hogar Obrero

Complejo edilicio en torres.

Familias de clase media, afincadas en los últimos 40 años.

Plan de Vivienda organizado por la Cooperativa Hogar Obrero.

3. Mercado Central de Buenos Aires

Sin población estable

4. La Salada

Viviendas individuales. Construcciones muy económicas

Población de origen bajo de escasos recursos.

Particular.

Estructura Edilicia:

La conformación de la localidad presenta un marcado desorden edilicio, en especial en el ámbito del antigua centro urbano (Barrio de Tapiales).

El resto de la urbanización sigue los lineamientos de planes generales de urbanización de carácter eminentemente residencial, entendiendo por este termino la casi exclusividad de viviendas para el alojamiento de familias, y carencias de zonas industriales.

Demografía:

Los primitivos pobladores de la zona fueron la familia De Elia (familia terrateniente dueños del casco de estancia Los Tapiales), quienes al lotear acercaron a la zona a pobladores de distinto origen. En principio el loteo de 1906 no logro arraigar habitantes estables, por lo que empezaron a aparecer algunos quinteros dispersos. Recién en 1908 incentivados por una nueva venta de lotes y la empresa ferroviaria, se asientan en la zona los primeros habitantes, que se podrían clasificar en dos grupos definidos: Los ferroviarios, que por su fuente laboral representaban el grupo de elite de la zona (generalmente poseían buen nivel económico y cultural), sumado a algunas familias aisladas como la familia Donovan y Quiroga (ambos militares), y el otro grupo, de origen netamente criollo, de clase baja, que comenzaron a ocupar posiciones laborales anexas: empleados de los comerciantes, lecheros, etc.

En cuanto a su densidad demográfica, el crecimiento poblacional a través de los años ha mostrado un avance notorio, como podemos apreciar en el siguiente cuadro:

CENSO AÑO

Cantidad de Habitantes

1970

8598

1980

11583

1991

15002

2001

15231

Fuente: INDEC

Los Ramos Mejia


Casco de la Chacra de Los Tapiales - La Matanza


El 20 de noviembre del año 1773 nace en Buenos Aires, Francisco Hermogenes Ramos Mexía Ross, siendo hijo de Gregorio Pedro Joseph de Santa Gertrudis Ramos Mexía y de María Cristina Ross, hija de un desidente escocés. A los diez años de edad recibió una beca para estudiar en el Real Colegio Seminario de la Purísima Concepción de la Virgen (si bien Francisco había llegado al estado clerical, no estaba obligado al sacerdocio). En la universidad de Chuquisaca, termina sus estudios en filosofía, pero no así los de teología. Se casa en La Paz, el 5 de mayo de 1804, con María Antonia Segurola, de 15 años de edad, hija de Ursula de Rojas Ureta y Alquiza, que muere de 21 años de edad al darle vida, y Sebastián Segurola y Olinden, quien fuera gobernador intendente de La Paz a fines de siglo XVIII. Fueron sus padrinos Isidora Segurola, hermana de la desposada, y su esposo Jorge Ballivian. Maria Antonia Segurola, aparte de ser joven y huérfana, era una rica heredera. Para darnos una idea, su padre era el gobernador de uno de los virreinatos mas ricos en oro de todo el continente americano.

El matrimonio regresa en 1808 a Buenos Aires, y María Antonia entrega como dote, 150 mil pesos fuertes, en dinero y joyas, con los cuales su marido compra la chacra de Los Tapiales, en los pagos de la Matanza, y una extensión de terreno de 250.000 hectáreas, en el pago de Monsalvo (actual Partido de Maipú).

Podría decirse que Francisco Ramos Mejía era un místico. Su educación teológica y filosófica lo llevo a profesar un humanismo puro. La obra que realizaba con los indios bien podría describirse como la de un evangelizador.

Francisco Hermogenes Ramos Mejía era un ser humano de alma pura, tenía un don carismático y benevolente que le adjudicó un respeto y liderazgo admirable. Trató bien tanto a indios como a blancos. Lo llamaban “el padre de la tierra”. Gracias a él se logró firmar el pacto de Miraflores, que declaraba la paz entre indios pampas y los criollos.

Sus opositores políticos comenzaron a temerle por su gran amistad con el Indio.

En medio de la cruenta lucha entre Unitarios y Federales, en el año 1829 tras su derrota en Puente Márquez, el General Lavalle se dirige en retirada y acampa en la chacra de los Tapiales. Luego de unos meses de estadía, y un histórico encuentro con Rosas en su estancia en la actual localidad de Virrey del Pino, en junio y agosto de 1829 firma el pacto de Cañuelas y luego el de Barracas, dando lugar así a la elección de Juan Manuel de Rosas como gobernador de Buenos Aires.

Francisco Hermogenes Ramos Mexía falleció en el año 1825 en su estancia Los Tapiales. El mismo día de su muerte, su familia inició los tramites para poder sepultarlo en el parque de la chacra de Los Tapiales. Pasaron dos días esperando el consentimiento para la inhumación. El cuerpo de Francisco Ramos Mejía continuaba en una de las salas de la chacra. Al tercer día, entraron a la sala ocho indios, tomaron el féretro con el cuerpo de Don Francisco y lo depositaron sobre una carreta. Fuera de la casona, los esperaban varios indios que formando un cortejo, siguieron a la carreta, la cual, cruzó el Río Matanza, y se perdió en el desierto. Nunca se supo el lugar exacto en el que fue enterrado Don Francisco. Ese secreto murió con los indios.

Su esposa, se casa con su cuñado, el Sr. Idelfonso Ramos Mexía, previo acuerdo de separación de bienes.

Al morir Maria Antonia Segurola, el día 13 de agosto de 1860, ante el juez de primera instancia Dr. Alejo B. González, en los autos testamentarios de Doña María Antonia Segurola de Ramos Mejía, se presentaron los herederos de la misma que eran: Matías, Ezequiel, Magdalena y Marta Ramos Mejía, solicitando se aprobara el convenio celebrado entre ellos a efecto de dividir la chacra de Matanzas, que constituye uno de los bienes pertenecientes a dicha testamentaria, en cuatro lotes de igual valor.

El terreno comprendido entre el Riachuelo de la Matanza y el Ferrocarril del Oeste, llamado Tapiales de Ramos, de acuerdo con el cual habían echado suertes para adjudicar a cada heredero, la fracción que le tocase, habiendo correspondido las cuatro fracciones designadas con los lotes Nros. 1,2,3 y 4, respectivamente a Doña Magdalena R.M. de Elia, Doña Marta R.M. de Madero, Don Matías y Don Ezequiel Ramos Mejía.

El 28 de agosto de 1860 el señor Juez Alejo González, ante el actuario J. Castellote, aprueba el convenio celebrado.

La fracción primera que poseía el casco de la estancia, quedo en manos de Doña Magdalena Ramos Mejía casada con Isaías de Elia.

¿La fundacion de Tapiales?




El verdadero origen de un pueblo, una persona o una comunidad es la raíz que signa su futura evolución, es por ello crucial aclarar como se originó Tapiales.

Estamos muy acostumbrados a leer y escuchar que este pueblo fue fundado el 22 de enero de 1902. Lejos está esta fundación de la realidad ya que la fecha fue una mera equivocación histórica.

Según el historiador Alfonso Corso “Tapiales fue fundado el 22 de enero de 1902 (fundación que algunos atribuyen a don Agustín de Elia)” (1). En esta publicación no queda claro que fuente histórica o documento se tomo en cuenta para declarar dicha fecha.

En el impreso anual que ferrocarriles editaba (edición anterior al libro de Corso), y que reunía una breve reseña de la historia de cada pueblo, se puede leer que la población de Tapiales fue “fundada por Agustín Elias el 22 de enero de 1902” (2).

. En ese mismo impreso figura la fundación de Villa Madero en 1907 atribuida a Francisco Madero. Esta afirmación seria correcta si no supiésemos que Villa Madero fue fundada mucho tiempo antes (en 1905 se había fundado la escuela Nro. 9) y que Francisco Madero había fallecido en el siglo XIX. Como vemos esta publicación, un mero informe comercial de los pueblos fundados a orillas del ferrocarril, mas allá de no poseer autor conocido ni fuente histórica que lo respalde, posee gran número de errores históricos.

¿Pero cuándo se fundó Tapiales entonces?. La respuesta es simple. En 1905 Agustín de Elia (padre) vende sus tierras a la empresa Inmobiliaria La Franco Argentina (propietaria también del ferrocarril) (3). Esta empresa lotea las tierras compradas y mediante una publicación en la revista “Caras y Caretas” de 1906, comienza a vender los lotes como era muy común en esos tiempos. Pero la venta de parcelas no tuvo mucho éxito, ya que se vendieron pocos lotes, los cuales fueron comprados por familias que querían invertir en tierras y no poblar o crear un nuevo pueblo (generalmente familias de clase media y alta que poseían su residencia en la capital federal).

Es así como, según muestran las fotos panorámicas de Tapiales, tomadas en 1906 y 1907, el pueblo no existía. Y el motivo era lógico. Si bien la estación férrea ya estaba terminada, todavía faltaba concluir las obras finales del tendido de vías, por lo que el tren no trasladaba pasajeros y por ende, la zona se encontraba en total incomunicación.

Recién en 1908, y con la inauguración del servicio de pasajeros del ferrocarril, se realiza una nueva venta de lotes. Existen varias fotografías de 1908 tomadas desde la estación que muestran la zona de Tapiales que va desde las vías hasta la actual Avenida Boulogne Sur Mer por lo que hoy seria la calle Altolaguirre, y en la que queda claramente visible que en ese año todavía no existían edificaciones.

Entonces... ¿Cuándo se fundó Tapiales?. La respuesta continua siendo simple. Recién con la inauguración para la circulación de transporte de pasajeros, el 23 de enero de 1908 (4), la gente comenzó a comprar e instalarse en Tapiales, y así el pueblo fue naciendo.

Fueron las familias de ferroviarios quienes comenzaron a instalarse en la zona por el bajo costo de los terrenos, las facilidades de pago que la empresa ferroviaria les daba a sus empleados, y la fuente laboral a mano (en Tapiales se instala uno de los talleres de maquinas, vías y obras, mas importante de la red).

Es así que Tapiales no tiene fecha de fundación ni acta de fundación alguna. Solo se pueden analizar las distintas escrituras de venta que muestran como el pueblo se loteó a finales de 1905, se vendió en 1906, y comenzó a poblarse en 1908. Ya en 1910 poseía algunos pobladores, comercios, una comisión de fomento y una escuela.

Como son varias las teorías que subrayan los historiadores y geógrafos sobre el momento exacto en que un pueblo “nace” (siendo que no exista acta de fundación como el caso de Tapiales), y más aún, existiendo numerosas definiciones de lo que se denominaría “pueblo”, no me atrevo a dar una fecha exacta de nacimiento, sino a marcar un periodo delimitado por dos años: 1908 y 1910. En ese lapso, Tapiales nació.

(1) Alfonso Corso, “Primera Historia Completa del Partido de la Matanza”, La Matanza, 1979.

(2) Autor Anónimo, “Anuario Comercial Agrícola Ganadero C.G.B.A”, Buenos Aires, 1935.

(3) Escritura de venta testamentaria de Magdalena Ramos Mejia de Elia a la empresa Inmobiliaria Franco Argentina, diciembre de 1905.

(4) Boletín Oficial 4258.

Fotos: “Revista Caras y Caretas” 1906. Maria Taberner y Sr. Macdonals.


video

La familia De Elia


Agustin De Elia (padre)


La chacra en manos de Isaías de Elia es explotada agropecuariamente logrando reunir el primer conjunto de vacas Shorthorn importadas, reproduciendo caballos destinados al juego de polo (la cancha de Polo de la familia de Elia se encontraba en lo que hoy es el supermercado ubicado en colectora de Autopista Richieri y Av. Boulogne Sur Mer), construir un tambo, e insertando el cultivo del lino y cáñamo, entre otros.

Tras la muerte de Magdalena Ramos Mejia hereda la chacra su hijo Agustín Justo de Elia, hombre de negocios que fue presidente del Jockey Club. Tanto la familia De Elia, los Ramos Mejia y los Maderos, emparentados todos por lazos matrimoniales, formaban parte de la oligarquía nacional que tomaría cartas en la formación de nuestro país por mucho tiempo.

En 1927, Agustín Isaías de Elia, hijo de Agustín Justo de Elia fija residencia permanente en la chacra y se encarga de restaurarla y refaccionarla totalmente. Agustín Isaías en la chacra trata de sobrevivir económicamente en un periodo democrático (gracias a la ley Sáenz Peña los radicales se mantienen en la presidencia por tercera vez consecutiva), alquilando la chacra para hacer picnics, y realizando otro tipo de explotaciones. Luego del golpe cívico militar de 1930 que llevaría a la oligarquía nuevamente al poder y tomaría el nombre Década Infame, caracterizada por el fraude electoral y el caudillismo, Agustín Isaías llega a ser intendente de la municipalidad de la matanza en dos ocasiones.

A mediados de 1930 llega el asfalto a Tapiales de la mano del Intendente Agustín de Elia y la firma Pavimentación Brumana. Mucha gente estaba en contra de dicho asfalto ya que el Sr. De Elia en una confusa maniobra, quería asfaltar las calles con menos material que el que se había comprado. Este hecho hace que la Sociedad de Fomento, encabezada por el Mayor Saturnino Quiroga, tuviera una ardua discusión con el intendente. Luego de idas y venidas, y gracias a un testeo profesional, se logra determinar que el asfalto no era de la categoría que se había pagado por lo que los pobladores dejan de pagar. Misteriosamente unas noches después del hecho un grupo de anónimos se acerco a la Sociedad de Fomento y rompió el cartel que indicaba el nombre del salón: “salón Saturnino Quiroga”.

DOS MILITARES AMIGOS: SAMUEL DONOVAN Y SATURNINO QUIROGA

Dr. Daniel Donovan, hermano de Samuel Donovan quienes habitaron y tuvieron
participación activa en los orígenes del pueblo de Tapiales, en la Matanza.


Una de las primeras familias que se instalan en Tapiales fué la familia Donovan, quienes construyen una casa quinta en la cual van a pasar gran parte de su vida. Era habitual que familias adineradas (ya sean del ámbito militar o no) compraran extensiones de tierra de no mas de una manzana, aprovechando los recientes loteos, para instalar allí casas de fin de semana que los alejara de Buenos Aires, ahora transformada en metrópoli. Así podemos nombrar a los Donovan y Quiroga en la zona de Tapiales, a la familia Luzuriaga en Villa Luzuriaga, entre otros.

El Dr. Samuel Donovan, hijo de Cornelio Donovan y Mary Atkins Borwn (sobrina del Alte. Guillermo Brown), era un destacado militar, su hermano, el Dr. Daniel Donovan, abogado, jefe de la policía de Buenos Aires, fue interventor en las pcias. De San Luis y el Chaco.

Los hermanos Donovan no solo usan su casona como descanso de fin de semana, sino que demuestran una participación activa en el pueblo de Tapiales, formando parte de la comisión de fomento en 1912, consiguiendo que se instalase la escuela número 2 en Tapiales y donando su biblioteca personal a la misma, como así también inaugurando el alambrado y molinetes que rodeaba la plaza del pueblo, entre otras cosas.

El Dr. Donovan acostumbraba pasear montado a caballo junto a su mujer por todo el pueblo. Por su parte, su esposa (casado en segundas nupcias) Doña Tejedor, de firme creencia religiosa, poseían una capillita dedicada a San Luis Gonzaga (la primera con la que contaría Tapiales) en la que oficiaba misa el padre Alsina (de Villa Lugano) y a la que dejaban concurrir a los pocos vecinos creyentes.

Tras la muerte de Samuel Donovan, su esposa vende el terreno de la quinta a la obra Guanelliana para la instalación de un seminario.

Uno de los amigos de Samuel Donovan, el mayor Saturnino Quiroga, poseía una casa quinta en la que habitaba, y prestaba a la Sociedad de Fomento para la realización de bailes y encuentros. Solía decir: ”Vea mi buen amigo, yo no hago nada más que cumplir con el mandamiento cristiano de ayudarse el uno al otro y el mas humilde de los mortales puede hacer algo por sus semejantes; lo malo esta en que la inmensa mayoría de los hombres no observamos los más elementales preceptos para la mejor convivencia”.

Siendo presidente de la Sociedad de Fomento logro la construcción del Salón Social, el cual llevo su nombre mucho tiempo: ”Quiero dotar a Tapiales de un salón del pueblo, es decir, un salón de todos en donde grandes y chicos concurrieran como dueños de casa, es decir la casa de nadie y de todos, sin distinción de socios ni cosas por el estilo”.

El mayor Quiroga no solo dotó a Tapiales del salón comunitario, también trajo la oficina de correos, editó un periódico durante 5 años (tal vez el primero editado en Tapiales), construyó la sala de primeros auxilios y organizó dos huelgas eléctricas con el fin de obligar a la empresa a bajar el costo eléctrico de la zona con gran éxito. Con estas características a cuesta, no tardaron en tildarlo como “el Capitán Socialista”, logrando así gran enemistad con los políticos de turno, entre ellos su vecino Agustín De Elia, con quien entabló una fuerte oposición, ya que la lucha del Mayor Quiroga, no solo ayudaba al pueblo de Tapiales, sino que interfería en los negocios del Intendente.

Decía el mayor Quiroga en un reportaje de 1945:

“La presidencia de la Sociedad de fomento la ejercí en reiteradas solicitaciones del entonces vecino de esta localidad, doctor don Samuel Donovan (fallecido hace varios años), la que no quería ocupar por mis rígidas ocupaciones, pero era tan grande el abandono en todo el orden y las puso tan a la vista aquel señor, que opte por poner mano a la obra”.

Se puede decir que luego del Dr. Samuel Donovan, fué el mayor Quiroga quien más actos fomentistas realizó desinteresadamente en la zona de Tapiales. Pero su labor social no se centró solamente en barrio de Tapiales: fue un colaborador activo de la Sociedad de Fomento de Villa Madero, tanto que fue nombrado vicepresidente honorario en esta institución. Colaboro también con el hospital Salaberry, de quien fue presidente de la cooperadora durante muchos años al suplantar al industrial de Villa Madero don Alfredo Delbene, dueño de la fábrica del Jabón Federal.

Un verdadero prócer de Tapiales que no merece el olvido, y que debería ser hoy modelo de varios fomentistas y vecinos.

Tapiales va creciendo

Luego del loteo de 1908 se asentaron en la zona los primeros pobladores: los ferroviarios, y algunos otros que, gracias al loteo y la inauguración del transporte de pasajeros de la estación férrea, se fueron instalando de a poco. De entre los ferroviarios que vinieron a Tapiales se encuentra la familia Torres, que venían de los talleres de Remedios de Escalada (partido de Lanus) junto a su hijita que, no solo se crió y educó en sus primeros años en Tapiales, sino que su larga carrera artística la transformaría en una actriz y cantante de nivel internacional: Lolita Torres.

Los hornos de ladrillo y las quintas rodeaban un pueblo de campaña, que poseía como centro la Estación de tren, cuatro comercios, y siete u ocho casitas perdidas. También había yeguarizos que criaban caballos para poder aplastar el barro que se usaba en los hornos de ladrillo.

En 1910 era tal el número de niños en la zona que se tramita la llegada de la escuela número 2 a la zona. Tapiales… va creciendo.

Don Manuel el farolero, que se encargaba de encender de noche los pocos faroles a kerosén, poseía un coche de cuatro ruedas a caballo, que era el único particular para transportar gente de una punta a la otra.

Según un anuario agrícola comercial que editaba ferrocarriles y que data de 1912, el jefe de estación era el Sr. Gregorio Bota. En el mismo documento figuran:

Abogados:

- Aldo Bonzi

- Comendador Faustino

- Samuel Donovan.

Almacén tienda y Ferretería:

- Berruezo Juan.

- García y Pombo

- Garofalo y Maggi

- Genser Francisco

- Miramonte Tomas

Carnicería:

- Maggio Víctor

Constructor:

- Alfredo Peuchot

Corralón:

- Garofalo y Maggi

- Peuchot Alfredo

Estanciero:

- Agustín de Elia.

Fabricas de ladrillo:

- Capati Hermanos.

- Dell’inocenti y Cia.

- Duran y Peliza.

- Pittaluga Miguel.

- Aldo Bonzi.

Medico:

- Casarino Andres.

Panadería:

- Mercan Francisco.

Peluquería:

- Fernández Miguel.

Escuela primaria del estado Nro. 2

Directora: Elvira F. Martínez de Muñoz.

Al mediodía era todo un espectáculo ver llegar al tren con la leche. Los lecheros hacían colas con sus tarros para ser llenados y poder así hacer la repartija diaria.

La plaza era un potrero. Tenían construidos algunos canteros y había unos pocos árboles. Había sido alambrada para que no pudiera entrar los animales que circulaban por los caminos de tierra, y se habían colocado algunos molinetes para que pudieran pasar los habitantes.

En 1927 de la mano del Intendente Crovara llega la luz eléctrica a la zona.

“Era un pueblo muy solidario, es más, otra no quedaba ya que estaba todo por hacer. Si algún niño se enfermaba todos cooperaban ayudando a la mama en todo momento. La gente se intercambiaba frutas y verduras, ya que en cada casa era muy común tener algún pequeño huerto o quintita.”

En Tapiales no había asfalto. El primer mejorado lo hace Agustín de Elia desde su casona (La chacra de Tapiales) hasta la estación de ferrocarril. En la década de 1930 bajo su intendencia, la firma Pavimentación Brumana, comienza las obras de pavimentación de algunas calles, pero la Sociedad de Fomento, con el mayor Saturnino Quiroga a la cabeza, presenta una queja por el excesivo costo y la baja calidad del emprendimiento.

Con la llegada del asfalto se foresta toda la zona con los tipicos Paraísos que aun se conservan.

En la década del 30 se instala el corralón municipal que comienza a saldar las necesidades del pueblo. El empleado Julio Gómez, recorría las calles con un carro aguatero, con el cual mojaba las calles no pavimentadas para que no levantasen polvo. También se poseía una barredora a caballo para la limpieza de las calles recién pavimentadas. Estos caballos se guardaban en el terreno que comprende en donde hoy esta la escuela numero 2.

En el informe comercial de la empresa ferroviaria de 1935 encontramos los siguientes comercios:

Almacenes: Alonso y García, Berruezo Hnos, Fernández y Martínez, Dolores Vda. De Ginert, Armando Palmieri.

Carnicerías: Benito Crespo, Miguel Galatro, Alberto Medone.

Carbonería: J. Marotta.

Constructor: Luis Scampini.

Cooperativa: Ferroviaria Sol de Mayo.

Farmacia: José Fabiáni.

Herrero: Luis Cattaneo.

Hornos de Ladrillo: José Rossini, José Vasallo.

Lechería: F. Colinas, M. CHiffi, P. Indarte, C. Medone, J. Prieto, P. Puentes.

Médicos: José A. Almada, José L. Romero.

Panaderías: Diego Giménez.

Peluquerías: Juan Durand y F. Galatro.

Tienda: Islam Taleb.

Si bien el primer farmacéutico fue el Dr. Ferrer, quien aconsejaba “remedios para el cuerpo, cuanto menos... mejor”, el farmacéutico que más se destacó el Tapiales fue José Fabiani, quien muchas veces debía reemplazar al medico o a la partera. Era más que obvio que, cuando algún habitante sentía alguna dolencia, visitara a Fabiáni, quien, luego de una observación, o medicaba o indicaba a que médico acudir. Según palabras de Alberto Medone: “Si no operaba, pegaba en el palo!”.

Otro personaje que no podemos olvidar fue el oficial Minaberrigaray, mas conocido en Tapiales como Paquito Bustos, por su gran parecido al personaje teatral, quien mantenía la seguridad del pueblo.

Frente a la plaza se encontraba el famoso Rancho de la Cambicha, lugar de distracción con pista de tierra en el cual los lugareños asistían para bailar. Cuando la pista se secaba y levantaba polvo... se paraba el baile y se volvía a mojar.

Donde actualmente esta el Salón del Cultural vivía el fotógrafo del pueblo, el Sr. Alfredo Peuchot, un francés que había construido un Salón para el uso de la Sociedad de Fomento de Tapiales. Allí se proyectaban películas y se realizaban obras teatrales. Podríamos decir que este lugar fue la “cuna” de la cultura de Tapiales.

Otro lugar famoso fue la casa de los Berruezo (frente al galpón de maquinas sobre la calle Los Nogales), en donde funcionaba uno de los primeros almacenes. La casa de Emilio Díaz, sobre Los Nogales al 1200, funcionaba allí una carnicería.

En la esquina de Altolaguirre y Los Nogales, existía un almacén, su dueño era Daniel del Prado. Sobre Altolaguirre, a metros de allí encontrábamos el almacén de don Armando Palmieri, que incluía una cancha de bochas.

Nos cuenta Julio Distefano: “ahí había cancha de bocha y todo. Los domingos la gente iba al boliche a caballo. Se tomaba vino, grapa o caña en el mostrador y luego se salía a la calle a ver como se corrían carreras de caballos por Altolaguirre, desde la plaza hasta la estación”.

Frente a este almacén, la casa en la que nació Lucas Ramón, en donde funcionó mucho tiempo el correo.

A metros de la plaza, sobre Humaita, habitaba la familia Choren.

Una de las primeras panaderías fue instalada en 1930, propiedad del Sr. Diego Giménez, se encontraba en Curapaligue y Altolaguirre. Anteriormente el pan lo traía el Sr. Ortiz de Aldo Bonzi en carro.

La partera del pueblo, la Sra. Marciana Garibotti, ayudo a traer al mundo a muchos de los habitantes de Tapiales.

El placero del pueblo era el Sr. Ricardo Bossio, que había llegado a la zona en 1910 (Villa Madero), y que ya casado se muda a Tapiales en 1928: “Primero hice el pozo de agua. El agua estaba a 5 metros aprox. y como yo trabajaba en hornos de ladrillo, con la tierra del mismo terreno, preparé el barro para la fabricación de los 3000 ladrillos con los que construí mi casa”.

En esta zona, como en Villa Madero y Villa Celina, había varios hornos de ladrillo (es por ello que hoy día muchos terrenos son demasiado bajos). Entre sus propietarios podemos recordar a: Virgilio Olivera, Rivas, González, etc.

Bossio comienza a trabajar en la Municipalidad en el año 1934. Su labor consistía en recoger la basura domiciliaria (en carritos tirados por mulas), junto a su compañero Julio González, que conducía el carro aguatero a caballo, para mojar las calles no pavimentadas. Los caballos utilizados tenían su corral en el predio en el que hoy se encuentra la escuela nro. 2.

Como placero comenzó en 1948 y realizó ese trabajo hasta su jubilación en 1960.

En la década de 1920 los habitantes del pueblo le alquilaban un sector de la estancia a los de Elia para realizar picnics. La familia De Elia, durante el periodo democrático que llevó a los radicales al poder, no poseían “puestos políticos” por lo que su situación económica no era la misma que la que manejaban durante los gobiernos oligárquicos (y que volverían a disfrutar durante la década infame), por lo que pedían fiado en todos los comercios de la zona hasta para comprar la comida diaria. Una vez al mes, el suegro de la familia, el Sr. Costa Paz, venía con su carro hasta la estancia y pagaba los saldos que su hija dejaba en los comercios de la zona.