miércoles, 19 de octubre de 2011

El Culto Catolico en Tapiales

El primer oratorio que se instala en la zona se encontraba en el caserón de la chacra de los Tapiales, allí Francisco Ramos Mejia bendecía parejas, bautizaba a los indios y promulgaba una extraña religión mesiánica que tenia a los sábados como día festivo.

Posterior a este, el segundo oratorio de la zona, era propiedad del General Samuel Donovan. Se encontraba la casona de su propiedad ubicada sobre la actual calle Donovan y llevaba por nombre “San Luis Gonzaga”. Allí, en el verano, el Dr. Donovan dejaba a los pobladores asistir al culto religioso.

El primer cura de la zona fue el Padre Alsina, de Lugano. Este recorría a caballo todos los campos hasta Querandí y Laferrere.

En el año 1933 los Siervos de la Caridad, compran la casa a la viuda de Donovan para la instalación de un Seminario Guanelliano. Bajo la dirección del padre Francisco Rovida, tres muchachos comienzan sus estudios teológicos, entre los que se encontraba el padre Salvador Guida. Estos seminaristas comenzaron a asistir a ancianos de la zona, actividad que se fue institucionalizando formando mas tarde un hogar de ancianos adjunto al seminario.

El 1 de diciembre de 1934 el padre Eduardo Maggioni toma a su cargo el servicio religioso de la zona, quien coloca una campana en el molino, pinta la capilla, y procura ornamentos y vasos sagrados donaciones de las familia De Elia y Siglos (el matrimonio que habitaba la chacra de Los Tapiales).

Con el tiempo, deciden comprar un terreno frente a la plaza para construir allí una capilla. Compran un lote de tierra sobre la calle Humaita. El padre Marchetto, con muchos amigos en la oligarquía local, recibía de estas familias sinfines de donaciones.

En el liceo militar, un miembro de la Familia de Bruyn, que se había encontrado envuelto en un escándalo homosexual, había sido retirado por la familia, y, para limpiar el buen nombre de la misma, fraguan un “suicidio” y envían al joven al exterior para siempre. En el velorio, el padre Marchetto se presenta a darle el pésame a la familia. La abuela y matriarca de la familia, muy triste por el deceso, habla con el padre Marchetto, quien fiel a su estilo, la consuela. En agradecimiento, la señora dona a la obra Guanelliana, los lotes de tierras que ellos poseían en Tapiales frente a la palaza, sobre la calle Tuyuti.

Pero el tramite de donación de terrenos estaba demorando más de lo habitual, por lo que el padre José Magnani, asigna a la Sra. Maravilla Casarino, que averiguase el motivo. La familia de Buyrn poseía en catastro siete tomos dedicados a sus innumerables propiedades en el país. Uno de esos tomos, que correspondía a los lotes de Tapiales, había desaparecido. El tema era lógico, no existía un acta de defunción por el joven de Bruyn, y es por ello que la familia esperaba que pasasen los 25 años correspondientes para que prescriba la causa. Es así que los guanellianos debieron esperar unos años más para escriturar.

Pero el tema no termino allí. Como la piedra fundacional ya había sido colocada en los terrenos de Humaita, hubo que sacar la piedra con las monedas y medallas que se habían enterrado allí en ese acto. Para eso se tuvo que pedir permiso al que era el Presidente de la Nación, el Sr. Aramburu, porque a el le correspondía esa atribución. El tramite en presidencia lo realizaron la Sra. Maravilla y el Sr. Casarino, un colaborador de la parroquia.

Es así que se mudó la piedra fundacional y se vendió el terreno sobre Humaita para comprar el actual que ocupa la parroquia, y en que un puñado de vecinos junto al padre Eduardo Maggioni levantan la capilla Nuestras Sra. de Luján y San Luis Gonzaga, que dará origen al colegio parroquial fundado bajo la filosofía de la obra de Don Guanella. Escribía el padre Gastón Marchetto:

“Tiene por objeto fundar esta obra destinada a proporcionar una sólida educación religiosa, moral y cívica, a los pobres, a los desamparados, los retardados y a los niños menesterosos”.

Por su lado el padre Marchetto, dedicado a levantar la obra en Villa Madero: fue el responsable de la construcción de la capilla Patrocinio de San José, la iglesia San José Obrero, y de la paternidad de algún que otro poblador de la villa.

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