miércoles, 19 de octubre de 2011

La familia De Elia


Agustin De Elia (padre)


La chacra en manos de Isaías de Elia es explotada agropecuariamente logrando reunir el primer conjunto de vacas Shorthorn importadas, reproduciendo caballos destinados al juego de polo (la cancha de Polo de la familia de Elia se encontraba en lo que hoy es el supermercado ubicado en colectora de Autopista Richieri y Av. Boulogne Sur Mer), construir un tambo, e insertando el cultivo del lino y cáñamo, entre otros.

Tras la muerte de Magdalena Ramos Mejia hereda la chacra su hijo Agustín Justo de Elia, hombre de negocios que fue presidente del Jockey Club. Tanto la familia De Elia, los Ramos Mejia y los Maderos, emparentados todos por lazos matrimoniales, formaban parte de la oligarquía nacional que tomaría cartas en la formación de nuestro país por mucho tiempo.

En 1927, Agustín Isaías de Elia, hijo de Agustín Justo de Elia fija residencia permanente en la chacra y se encarga de restaurarla y refaccionarla totalmente. Agustín Isaías en la chacra trata de sobrevivir económicamente en un periodo democrático (gracias a la ley Sáenz Peña los radicales se mantienen en la presidencia por tercera vez consecutiva), alquilando la chacra para hacer picnics, y realizando otro tipo de explotaciones. Luego del golpe cívico militar de 1930 que llevaría a la oligarquía nuevamente al poder y tomaría el nombre Década Infame, caracterizada por el fraude electoral y el caudillismo, Agustín Isaías llega a ser intendente de la municipalidad de la matanza en dos ocasiones.

A mediados de 1930 llega el asfalto a Tapiales de la mano del Intendente Agustín de Elia y la firma Pavimentación Brumana. Mucha gente estaba en contra de dicho asfalto ya que el Sr. De Elia en una confusa maniobra, quería asfaltar las calles con menos material que el que se había comprado. Este hecho hace que la Sociedad de Fomento, encabezada por el Mayor Saturnino Quiroga, tuviera una ardua discusión con el intendente. Luego de idas y venidas, y gracias a un testeo profesional, se logra determinar que el asfalto no era de la categoría que se había pagado por lo que los pobladores dejan de pagar. Misteriosamente unas noches después del hecho un grupo de anónimos se acerco a la Sociedad de Fomento y rompió el cartel que indicaba el nombre del salón: “salón Saturnino Quiroga”.

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