miércoles, 19 de octubre de 2011

Tapiales va creciendo

Luego del loteo de 1908 se asentaron en la zona los primeros pobladores: los ferroviarios, y algunos otros que, gracias al loteo y la inauguración del transporte de pasajeros de la estación férrea, se fueron instalando de a poco. De entre los ferroviarios que vinieron a Tapiales se encuentra la familia Torres, que venían de los talleres de Remedios de Escalada (partido de Lanus) junto a su hijita que, no solo se crió y educó en sus primeros años en Tapiales, sino que su larga carrera artística la transformaría en una actriz y cantante de nivel internacional: Lolita Torres.

Los hornos de ladrillo y las quintas rodeaban un pueblo de campaña, que poseía como centro la Estación de tren, cuatro comercios, y siete u ocho casitas perdidas. También había yeguarizos que criaban caballos para poder aplastar el barro que se usaba en los hornos de ladrillo.

En 1910 era tal el número de niños en la zona que se tramita la llegada de la escuela número 2 a la zona. Tapiales… va creciendo.

Don Manuel el farolero, que se encargaba de encender de noche los pocos faroles a kerosén, poseía un coche de cuatro ruedas a caballo, que era el único particular para transportar gente de una punta a la otra.

Según un anuario agrícola comercial que editaba ferrocarriles y que data de 1912, el jefe de estación era el Sr. Gregorio Bota. En el mismo documento figuran:

Abogados:

- Aldo Bonzi

- Comendador Faustino

- Samuel Donovan.

Almacén tienda y Ferretería:

- Berruezo Juan.

- García y Pombo

- Garofalo y Maggi

- Genser Francisco

- Miramonte Tomas

Carnicería:

- Maggio Víctor

Constructor:

- Alfredo Peuchot

Corralón:

- Garofalo y Maggi

- Peuchot Alfredo

Estanciero:

- Agustín de Elia.

Fabricas de ladrillo:

- Capati Hermanos.

- Dell’inocenti y Cia.

- Duran y Peliza.

- Pittaluga Miguel.

- Aldo Bonzi.

Medico:

- Casarino Andres.

Panadería:

- Mercan Francisco.

Peluquería:

- Fernández Miguel.

Escuela primaria del estado Nro. 2

Directora: Elvira F. Martínez de Muñoz.

Al mediodía era todo un espectáculo ver llegar al tren con la leche. Los lecheros hacían colas con sus tarros para ser llenados y poder así hacer la repartija diaria.

La plaza era un potrero. Tenían construidos algunos canteros y había unos pocos árboles. Había sido alambrada para que no pudiera entrar los animales que circulaban por los caminos de tierra, y se habían colocado algunos molinetes para que pudieran pasar los habitantes.

En 1927 de la mano del Intendente Crovara llega la luz eléctrica a la zona.

“Era un pueblo muy solidario, es más, otra no quedaba ya que estaba todo por hacer. Si algún niño se enfermaba todos cooperaban ayudando a la mama en todo momento. La gente se intercambiaba frutas y verduras, ya que en cada casa era muy común tener algún pequeño huerto o quintita.”

En Tapiales no había asfalto. El primer mejorado lo hace Agustín de Elia desde su casona (La chacra de Tapiales) hasta la estación de ferrocarril. En la década de 1930 bajo su intendencia, la firma Pavimentación Brumana, comienza las obras de pavimentación de algunas calles, pero la Sociedad de Fomento, con el mayor Saturnino Quiroga a la cabeza, presenta una queja por el excesivo costo y la baja calidad del emprendimiento.

Con la llegada del asfalto se foresta toda la zona con los tipicos Paraísos que aun se conservan.

En la década del 30 se instala el corralón municipal que comienza a saldar las necesidades del pueblo. El empleado Julio Gómez, recorría las calles con un carro aguatero, con el cual mojaba las calles no pavimentadas para que no levantasen polvo. También se poseía una barredora a caballo para la limpieza de las calles recién pavimentadas. Estos caballos se guardaban en el terreno que comprende en donde hoy esta la escuela numero 2.

En el informe comercial de la empresa ferroviaria de 1935 encontramos los siguientes comercios:

Almacenes: Alonso y García, Berruezo Hnos, Fernández y Martínez, Dolores Vda. De Ginert, Armando Palmieri.

Carnicerías: Benito Crespo, Miguel Galatro, Alberto Medone.

Carbonería: J. Marotta.

Constructor: Luis Scampini.

Cooperativa: Ferroviaria Sol de Mayo.

Farmacia: José Fabiáni.

Herrero: Luis Cattaneo.

Hornos de Ladrillo: José Rossini, José Vasallo.

Lechería: F. Colinas, M. CHiffi, P. Indarte, C. Medone, J. Prieto, P. Puentes.

Médicos: José A. Almada, José L. Romero.

Panaderías: Diego Giménez.

Peluquerías: Juan Durand y F. Galatro.

Tienda: Islam Taleb.

Si bien el primer farmacéutico fue el Dr. Ferrer, quien aconsejaba “remedios para el cuerpo, cuanto menos... mejor”, el farmacéutico que más se destacó el Tapiales fue José Fabiani, quien muchas veces debía reemplazar al medico o a la partera. Era más que obvio que, cuando algún habitante sentía alguna dolencia, visitara a Fabiáni, quien, luego de una observación, o medicaba o indicaba a que médico acudir. Según palabras de Alberto Medone: “Si no operaba, pegaba en el palo!”.

Otro personaje que no podemos olvidar fue el oficial Minaberrigaray, mas conocido en Tapiales como Paquito Bustos, por su gran parecido al personaje teatral, quien mantenía la seguridad del pueblo.

Frente a la plaza se encontraba el famoso Rancho de la Cambicha, lugar de distracción con pista de tierra en el cual los lugareños asistían para bailar. Cuando la pista se secaba y levantaba polvo... se paraba el baile y se volvía a mojar.

Donde actualmente esta el Salón del Cultural vivía el fotógrafo del pueblo, el Sr. Alfredo Peuchot, un francés que había construido un Salón para el uso de la Sociedad de Fomento de Tapiales. Allí se proyectaban películas y se realizaban obras teatrales. Podríamos decir que este lugar fue la “cuna” de la cultura de Tapiales.

Otro lugar famoso fue la casa de los Berruezo (frente al galpón de maquinas sobre la calle Los Nogales), en donde funcionaba uno de los primeros almacenes. La casa de Emilio Díaz, sobre Los Nogales al 1200, funcionaba allí una carnicería.

En la esquina de Altolaguirre y Los Nogales, existía un almacén, su dueño era Daniel del Prado. Sobre Altolaguirre, a metros de allí encontrábamos el almacén de don Armando Palmieri, que incluía una cancha de bochas.

Nos cuenta Julio Distefano: “ahí había cancha de bocha y todo. Los domingos la gente iba al boliche a caballo. Se tomaba vino, grapa o caña en el mostrador y luego se salía a la calle a ver como se corrían carreras de caballos por Altolaguirre, desde la plaza hasta la estación”.

Frente a este almacén, la casa en la que nació Lucas Ramón, en donde funcionó mucho tiempo el correo.

A metros de la plaza, sobre Humaita, habitaba la familia Choren.

Una de las primeras panaderías fue instalada en 1930, propiedad del Sr. Diego Giménez, se encontraba en Curapaligue y Altolaguirre. Anteriormente el pan lo traía el Sr. Ortiz de Aldo Bonzi en carro.

La partera del pueblo, la Sra. Marciana Garibotti, ayudo a traer al mundo a muchos de los habitantes de Tapiales.

El placero del pueblo era el Sr. Ricardo Bossio, que había llegado a la zona en 1910 (Villa Madero), y que ya casado se muda a Tapiales en 1928: “Primero hice el pozo de agua. El agua estaba a 5 metros aprox. y como yo trabajaba en hornos de ladrillo, con la tierra del mismo terreno, preparé el barro para la fabricación de los 3000 ladrillos con los que construí mi casa”.

En esta zona, como en Villa Madero y Villa Celina, había varios hornos de ladrillo (es por ello que hoy día muchos terrenos son demasiado bajos). Entre sus propietarios podemos recordar a: Virgilio Olivera, Rivas, González, etc.

Bossio comienza a trabajar en la Municipalidad en el año 1934. Su labor consistía en recoger la basura domiciliaria (en carritos tirados por mulas), junto a su compañero Julio González, que conducía el carro aguatero a caballo, para mojar las calles no pavimentadas. Los caballos utilizados tenían su corral en el predio en el que hoy se encuentra la escuela nro. 2.

Como placero comenzó en 1948 y realizó ese trabajo hasta su jubilación en 1960.

En la década de 1920 los habitantes del pueblo le alquilaban un sector de la estancia a los de Elia para realizar picnics. La familia De Elia, durante el periodo democrático que llevó a los radicales al poder, no poseían “puestos políticos” por lo que su situación económica no era la misma que la que manejaban durante los gobiernos oligárquicos (y que volverían a disfrutar durante la década infame), por lo que pedían fiado en todos los comercios de la zona hasta para comprar la comida diaria. Una vez al mes, el suegro de la familia, el Sr. Costa Paz, venía con su carro hasta la estancia y pagaba los saldos que su hija dejaba en los comercios de la zona.

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